¿La teta asustada? Discriminación social hacia la lactancia materna

La lactancia materna sigue siendo uno de los espacios de mayor conflicto y debate en torno a la discriminación. Amamantar es un derecho y debe estar por encima de los prejuicios.

La teta asustada es una supuesta enfermedad de rabia, angustia y miedo, transmitida a los hijos a través de la leche materna, por las mujeres víctimas de violencia sexual durante el conflicto armado en Perú a finales de los 801

Si esto fuera cierto, hoy en pleno siglo XXI en Colombia y en varios países las mujeres podrían sufrir de un nuevo síndrome de la teta asustada, esta vez por los prejuicios y la discriminación de las cuales son víctimas cuando amamantan a sus bebés en público. 
 
La lactancia materna, una práctica que la ciencia reconoce como una de las principales medidas de salud pública, es también uno de los espacios de mayor conflicto y debate en torno a la discriminación de género.
 

Leyes versus prejuicios

La Organización Mundial de la Salud, OMS, la UNICEF y distintas organizaciones no gubernamentales y sociales aconsejan la lactancia como práctica exclusiva de alimentación durante los primeros seis meses de vida. 
 
La Convención de Protección a la Maternidad adoptada por la Organización Internacional del Trabajo, OIT, reconoce que las mujeres tienen derecho a licencia por maternidad y para amamantar a sus niños. Incluso la lactancia se ha considerado clave para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Pese a la importancia de esta práctica natural y a que en muchos países se tienen leyes y normas que promueven y respaldan la lactancia, mujeres en todo el mundo han denunciado humillación, discriminación, así como maltrato verbal y psicológico por intentar amamantar a sus bebés en lugares como centros comerciales, restaurantes, espacios deportivos y recreativos, entre otros.  Por ello, muchas madres han tenido que amamantar a escondidas, en baños u otros lugares porque en muchos lugares se considera que exponer el pecho de la mujer es un acto “inmoral”.

Estudios académicos sobre el tema en diversas universidades coinciden en que las madres que amamantan en público suelen experimentar culpa y vergüenza, y otras aseguran sentir miedo y humillación. Estas situaciones conllevan a una disminución de esta práctica y a consecuencias derivadas en la salud de los niños.
 
Aunque cueste trabajo creerlo, solo hasta agosto de 2018 la lactancia materna en público se convirtió en una práctica legalizada en los 50 estados de los Estados Unidos, que se unió a países como Reino Unido, Italia y Australia, que ya contemplan este tipo de normas.
Sin embargo, la ley generó rechazos en diversos sectores de ese país y al mismo tiempo ha sido criticada por “incompleta” pues enseñar el pecho de la mujer, aún en el proceso de amamantar, sigue siendo prohibido.
 
Lo curioso es que mientras se censura y se discrimina a las mujeres por el acto natural de la lactancia, día a día nos vemos expuestos a múltiples imágenes publicitarias en sitios públicos, en los que el cuerpo de la mujer es exhibido como un objeto sexual, sin que ninguna protesta social se haga por ello. 
 

Ley en Colombia En Colombia en 2017 se sancionó la Ley de Maternidad en la que, además de ampliar los beneficios de la licencia de maternidad para madres y padres, se pide a las empresas crear las “salas amigas de la lactancia” para promover esta práctica entre las madres trabajadoras.

 1 Esta creencia fue narrada magistralmente en una muy premiada película de su mismo nombre, en 2009, dirigida por Claudia Llosa.

 
 

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