Síndrome de depresión post-vacacional
¿Mito o realidad?

vfun_circulito2.gif El desánimo, la desgana y una sensación de cansancio constante son síntomas de un posible síndrome conocido como depresión post-vacacional.
vfun_circulito2.gif Los síntomas de estrés los manifiestan con mayor frecuencia las mujeres, probablemente por desarrollar actividades en un entorno socio-familiar de mayor presión.
vfun_circulito2.gif Los expertos recomiendan afrontar el regreso al trabajo con optimismo para adaptarse fácilmente de nuevo al entorno laboral.

La depresión post-vacacional es un síndrome que experimenta mucha gente al finalizar sus vacaciones y reincorporarse a sus puestos de trabajo.

Los días de descanso, las fiestas y el disfrute que se experimenta por ejemplo en Navidad y Año Nuevo, dan paso a las largas jornadas laborales y a las responsabilidades, por lo que para algunos expertos es normal que una persona se sienta un poco desanimada al regresar a su trabajo. Lo preocupante es cuando esa sensación de desánimo generalizado se prolonga demasiado en el tiempo; es decir, por más de dos semanas.

Para la mayoría de las personas la vuelta a la “normalidad laboral” después de los días festivos o de las vacaciones no supone ningún trastorno. Por el contrario, vuelven con ilusión a la actividad productiva, en especial aquellos para quienes el entorno laboral se compone de actividades gratas y creativas con un desarrollo de relaciones sociales satisfactorias.

Sin embargo, en algunos casos la presión de la vuelta al trabajo ocasiona cuadros de estrés agudo con todas las manifestaciones emocionales, del comportamiento y físicas que lo caracterizan.


¿Existe o no existe?

Aunque los psicólogos y psiquiatras no se ponen de acuerdo acerca de la existencia de este problema y aún no está tipificada en algunas clasificaciones internacionales, se trata de un síndrome que suele presentar unos síntomas muy parecidos a los de una depresión clínica.

Internacionalmente se han consensuado unos criterios para identificar el síndrome post-vacacional: Sensación de apatía, malestar, desánimo, irritabilidad, ansiedad, dificultad para relacionarse con los demás, insomnio, disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de las frecuencias respiratoria y cardíaca, trastornos digestivos, temblores, cambios de humor, entre otros.

Estos signos y síntomas de estrés los manifiestan con mayor frecuencia las mujeres, probablemente por desarrollar actividades en un entorno socio-familiar de mayor presión.

La capacidad de concentración se ve limitada así como la tolerancia al trabajo. Esta falta de tolerancia al trabajo viene caracterizada como una sensación de desidia y hastío. En otras ocasiones puede aparecer una sensación de angustia vital que puede llevar a un bloqueo en el cual la persona es incapaz de tomar cualquier decisión.


Recomendaciones de expertos

Muy pocos casos de estrés post-vacacional precisan de un abordaje profesional, ya sea médico o psicológico. Para superar las molestias derivadas de esta mala adaptación al cambio de vida desde las vacaciones a la vida laboral, se recomienda seguir algunas pautas, cuando sea posible.

Para los psicólogos lo mejor para evitar o reducir el estrés post -acacional es programar el regreso a casa de manera anticipada y relajada. No volver de las vacaciones justo el día anterior a la vuelta al trabajo.

Se sugiere empezar de manera gradual la intensidad de trabajo y abordar primero las tareas más gratas para lograr una más rápida y fácil adaptación a la rutina laboral. Mantener una actitud proactiva y positiva en el trabajo resulta ser también una buena estrategia.

Aprovechar los tiempos de descansos o de la comida para volver a alguna actividad agradable, para las relaciones sociales o familiares.

También se sugiere dormir adecuadamente, alrededor de las ocho horas, y mantener horarios regulares tanto durante el día como en las horas de acostarse y levantarse.

La práctica de ejercicio físico moderado en forma regular, si es posible a diario, ayuda a prevenir y reducir el estrés no solo por el fin de las vacaciones, sino que es una de las mejores maneras para mantener buenos ánimos y energías.

Practicar la relajación en intervalos regulares, eliminar pensamientos erróneos o ideas irracionales que puedan generar ansiedad, son también estrategias para afrontar este síndrome.

Si a pesar de todo lo anterior el problema persiste, se recomienda la ayuda de un especialista en salud mental, quien le orientará si necesita tratamiento farmacológico, sobre todo si se presentan problemas de ansiedad o de insomnio.
 

Fuentes:
vfun_circulito2.gif  Publicaciones de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.
vfun_circulito2.gif  Página web de la Clínica de la Universidad de Navarra, España.
 

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