Liliana Ospina Gil y Mónica Sánchez Téllez  El privilegio de diseñar un sueño y confeccionar bienestar

Talento, determinación y compromiso con la excelencia, así es como estas dos empresarias risaraldenses han diseñado su camino, superando los desafíos propios de un sector exigente y competitivo en el que se han posicionado con un nombre sinónimo de éxito gerencial, pero lo realmente inspirador de este balance, es que es una historia de un éxito compartido.

En su inventario de aciertos hay que destacar como una de las claves de éxito, su dedicación por desarrollar todo el potencial de cada empleado y proveedor contratista.

Con gran esfuerzo han logrado la experiencia privilegiada que anhela cualquier emprendedor: Hacer rentable y sostenible su modelo de negocio, pero más allá, estas dos talentosas empresarias se empeñan continuamente en transferir su conocimiento a sus talleres satélites, de esta manera alcanzan una mayor rentabilidad y competitividad.

Allí sus confeccionistas: Madres cabeza de hogar, personas víctimas de la violencia, indígenas y reintegrados logran, con su decidido apoyo, estándares de calidad que les garantizan sostenibilidad y flujo de producción e ingresos superiores al promedio  de lo presentado en el sector.

Todo desde un riguroso y responsable cumplimiento en materias ambientales, legales y muy especialmente en torno a la seguridad social.  Su consigna ha sido lograr que, quienes dedican su vida al oficio de la confección puedan garantizarse no sólo un excelente presente, sino un buen futuro y una pensión digna, así como las cinco confeccionistas que ya se pensionaron a su lado.

En esta misma vía, fruto de la orientación y el comprometido apalancamiento de UNIFORMAR varias familias cuentan con casa propia, medios de transporte y maquinaria que mejoran su productividad, así como su nivel y calidad de vida.

Mónica y Liliana, permanentemente llegan a los talleres satélites con expertos para prestar asesorías en temas clave para su desarrollo,  con un énfasis especial en proyección administrativa, técnica y financiera para transferir su orientación a una exigencia y cultura organizacional compartida.

Así como las fundadoras se esfuerzan por perfeccionar sus conocimientos para desarrollar procesos de innovación al interior de su empresa también han inspirado y respaldado la formación universitaria de sus empleados, contratistas y les enorgullece especialmente haber contribuido a la profesionalización de los hijos de sus confeccionistas, entre los que ya hay abogados, ingenieros y candidatos a maestrías.

Para ellas es claro que la consolidación de UNIFORMAR no puede entenderse sin el desarrollo de sus principales aliados: Las personas que trabajan para ellas. Por eso sus principios corporativos y éticos pasan por el hecho de movilizar e impactar positivamente su entorno, sus vidas, apuntando al bienestar y progreso compartido.

Quienes las conocen saben que más allá de sus reconocimientos y logros empresariales su principal capital es lo que han construido de ellas mismas: Como seres humanos, como ciudadanas ejemplares, como mujeres que supieron conjugar su deber profesional; sin sacrificar su lugar de madres y esposas. Así como su característica devoción y permanente cuidado de toda su familia.

Para lograr su visión de futuro, ellas van mucho más allá de generar empleo, ellas transfieren oportunidades a su gente y éstas personas a su vez transfieren oportunidades a sus familias y así UNIFORMAR está escribiendo una historia, la historia de una espiral indetenible, son “mucho más que dos”, son una comunidad, que sueñan, que trabajan en red, apostando con todo su talento y dedicación a la transformación productiva y social del país que aman.

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