Cooperativismo y alfabetización 50 años del Día Internacional de la Alfabetización

Sin las herramientas para leer y escribir, las personas no pueden funcionar adecuadamente en una sociedad. Donde hay analfabetismo hay mayor criminalidad, desempleo, prejuicios y enfermedades crónicas. La alfabetización transforma la vida de las personas y es una cuestión de inclusión social; por lo tanto, es un compromiso ineludible de las cooperativas.
 

Una de las piedras fundamentales para la educación es la alfabetización, por lo que es un tema que desde hace tiempo ha sido parte de la agenda para el desarrollo global.

A partir de la Conferencia Mundial sobre la Educación para Todos en Jomkien, Tailandia, en 1990, la necesidad de un mayor nivel de alfabetización fue incluida también en los Objetivos de la Educación para Todos, formulados al final del Foro Mundial sobre la Educación en Dakar, Senegal, en el año 2000.

Pero pese a estos esfuerzos, aún subsisten más de 870 millones de analfabetos, de los cuales más de 500 millones son mujeres. Con lo anterior se estima que una de cada seis personas en el mundo no sabe leer ni escribir.  A ellos se suman los 113 millones de niños y niñas que no tienen acceso a la educación, según estimaciones de la Unesco.

Por esto, desde 1967, cada 8 de septiembre se hace un llamamiento a los gobiernos, instituciones educativas y a la sociedad civil a priorizar y luchar contra el analfabetismo, el cual es resultado, en buena medida, de las reestructuraciones económicas de los países y de la disminución de gastos por habitante para la educación básica.

Hace 50 años, la Unesco proclamó oficialmente el 8 de septiembre como Día Internacional de la Alfabetización, a fin de movilizar a la comunidad internacional y fomentar la alfabetización como instrumento para empoderar a las personas, las comunidades y las sociedades.

Como resultado, en los últimos 50 años se han dedicado grandes esfuerzos a erradicar el analfabetismo, a partir de una acelerada escolarización para la mayoría de las niñas y los niños en el mundo.

Este año 2016 es también el primer año de ejecución de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. En ese contexto, la perspectiva de la alfabetización se ajusta a la creación de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, con especial atención a los jóvenes y adultos.

La alfabetización forma parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, que se propone “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.  La meta consiste en lograr que de aquí a 2030 todos los jóvenes y al menos una proporción sustancial de los adultos, tanto hombres como mujeres, tengan competencias de lectura, escritura y aritmética (Meta 4.6, ODS 4).
 

El cooperativismo y la alfabetización

Como ha señalado el catedrático costarricense Daniel Sobrado, “El cooperativismo como forma de organización autogestionaria basada en la igualdad de los asociados y en su participación democrática, encuentra en las nuevas condiciones un ambiente propicio para su desarrollo, lo cual entraña una enorme responsabilidad histórica para sus dirigentes e ideólogos”.

La necesidad y urgencia de responder a los desequilibrios sociales y ecológicos y actuar de manera sostenible frente a las necesidades del cambio, ponen al cooperativismo como un movimiento de amplio espectro social en el que se reflejan los intereses de casi todos los países y sectores de la población como una opción relevante para orientar activamente las transformaciones. En esta lista de potencialidades y posibilidades para el cambio está la educación y la alfabetización.

Es de considerar que la educación ha sido la piedra angular del cooperativismo y a su vez constituye el principio de principios que rigen la filosofía cooperativa. Desde los Pioneros hasta los precursores del cooperativismo moderno, la educación ha sido una prioridad para el movimiento.

Dentro de las figuras más representativas está Roberto Owen, llamado el ideólogo del cooperativismo moderno, quien visualizó la educación como un medio de transformar la calidad de vida, consolidando el carácter humano, lo cual después de años sigue en vigencia. Owen llegó a fundar en 1835 una “Asociación de todas las clases de todas las naciones” cuyo fin era una transformación completa de la mentalidad de los hombres y sus relaciones entre sí, por medios pacíficos, y el uso de la razón.

El ideólogo alemán Herman Shulze, también creyó en la idea que solo por la vía de la educación, y por la consolidación de la actividad del individuo, es como se puede elevar el nivel de vida de la sociedad.

Ellos así como muchos otros pensadores del movimiento cooperativo han contribuido a posicionar la importancia de la educación como vía de liberación de las clases trabajadoras y como instrumento de consolidación de un nuevo sector de la economía, el cual alcanzaría el bienestar social de todos sus miembros.

No puede hacer cooperativas ni cooperativistas sin educación. Por tanto, el acceso a la lectura y la escritura, que permita a las personas desarrollar capacidades para el aprendizaje para toda la vida, es un primer paso fundamental que debe ser apoyado por las cooperativas.

Algunos aportes cooperativos a la alfabetización
En la literatura sobre cooperativas se documentan una gran cantidad de experiencias e iniciativas cooperativas enfocadas a la alfabetización en diferentes países del mundo. Las cooperativas han asumido de manera prolífica su papel en la extensión educativa. Aquí se presenta una corta lista:

República Dominicana: En 2013 La Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de los Maestros (COOPNAMA), desarrolló el programa de Alfabetización en apoyo al Plan Nacional “Quisqueya Aprende Contigo”, dispuesto por el gobierno para enseñar a leer y escribir a más de 800 mil iletrados en toda la República Dominicana.

COOPNAMA, organización miembro de la Alianza Cooperativa Internacional, cumplió con el compromiso asumido con las autoridades educativas de este país de acabar con el analfabetismo en todo el territorio nacional.

Argentina: Desde 1984 la Acción Cooperativa Argentina se vinculó formalmente con el gobierno nacional, a través del Ministerio de Educación y Justicia, para contribuir al Plan Nacional de Alfabetización de este país. El movimiento cooperativo se unió a las iniciativas y respaldó el Plan con su valioso caudal de recursos humanos, económicos y morales.
Nicaragua: En la década de los 90 en Nicaragua se impulsó lo que se denominó la “Gran cruzada por la alfabetización”, promovida por el Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional. Con esta cruzada diversos líderes de cooperativas comunitarias aprendieron a leer y a escribir, mejorando así sus capacidades para la organización y la autogestión cooperativa.
Ecuador: En la década de los 40 el incipiente movimiento cooperativo ecuatoriano se unió a la primera campaña de alfabetización de ese país, a través de la cual también consiguió extender el conocimiento de los beneficios del cooperativismo a muchas más personas. Desde eso, las cooperativas ecuatorianas han estado vinculadas a diversos procesos de alfabetización en ese país.
El Salvador: En 2012, miembros de pequeñas cooperativas de este país participaron en talleres de alfabetización digital, capacitando a los cooperativistas en el uso de Tecnologías de Información y Comunicación, principalmente jóvenes y adultos mayores, con el fin de fortalecer sus capacidades locales y empresariales.

Colombia: La Universidad Cooperativa de Colombia sede Pereira se vinculó al proyecto AlfaBeta para extender una metodología de enseñanza en el proceso de alfabetización de las personas que no saben leer ni escribir.  AlfaBeta es un proyecto de alfabetización que empezó en 2013 en Bogotá en el marco de  los Objetivos del Milenio sobre la reducción de la pobreza, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas iletradas y aumentar sus oportunidades de superar esta situación por medio de acceso a la educación.

 

 

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