Mujeres rurales, las menos alfabetizadas  Se sabe que la alfabetización es fundamental para el empoderamiento de las mujeres y la lucha contra la pobreza y el hambre. Sin embargo, en las zonas rurales, donde más se manifiestan los fenómenos de pobreza, exclusión y hambre, las mujeres son las más analfabetas, iletradas y con menor acceso a la educación.

En Colombia, el 12,6 por ciento de las mujeres rurales mayores de 15 años no sabe leer ni escribir.

Aunque se reconoce que las mujeres que reciben educación tienen más probabilidad de contar con salud, generar ingresos y tener mayor poder de decisión en sus hogares, más de dos tercios de los 796 millones de analfabetos en el mundo son mujeres, muchas de las cuales viven en áreas rurales.

Cerca de quinientos millones de mujeres en situación de analfabetismo viven en los países del tercer mundo y, de ellas, más de veinte millones en la región latinoamericana.1 La mayoría de ellas viven en zonas de gran pobreza, especialmente en áreas rurales.

En muchos países, es muy bajo el número de mujeres del campo que saben leer y escribir. Por ejemplo, en Camboya el 48 por ciento de las mujeres rurales frente al 14 por ciento de los hombres rurales son analfabetos; en Burkina Faso la tasa de analfabetismo es del 78 por ciento para las mujeres rurales y del 63 por ciento para los hombres rurales.2

Un estudio realizado en hogares de 42 países refleja que las niñas rurales tienen más probabilidad de no estar escolarizadas que los niños de estas zonas, y que tanto los niños como las niñas rurales tienen el doble de probabilidad de no estar escolarizados.

Campesinas y educación en Colombia
En este momento crucial de la historia de Colombia, en el que el cooperativismo está volcando sus ojos al campo como sector que requiere de gran atención para su desarrollo en los tiempos venideros del postconflicto, resulta importante conocer la situación de las mujeres campesinas y su nivel de alfabetización y educación.

Hay que empezar por decir que en Colombia la población rural representa el 23,4 por ciento del total del país, con un 52.86 por ciento de hombres y un 47.14 por ciento de mujeres,3 y que el 45,5 por ciento de la población residente en el área rural se encuentra en condición de pobreza, frente al 28,4 por ciento del área urbana.4 Así mismo, el analfabetismo en estas zonas ha alcanzado  el 26,3 por ciento y el 93 por ciento de esta población no tiene empleo formal.

En relación con el nivel de alfabetización, se ha reportado que el 12,6 por ciento de las mujeres rurales mayores de 15 años en el país no sabe leer ni escribir, frente al 12,4 por ciento de los hombres. El 19,7 por ciento de ellas no recibe educación, es decir, no asiste a la escuela, en especial en los departamentos del Magdalena, Vichada y Cesar.

Los departamentos de La Guajira, Chocó, Atlántico, Sucre, Cesar, Guainía y Magdalena tienen los más altos índices de analfabetismo. El mayor porcentaje de hogares privados por analfabetismo fue La Guajira con 56,5 por ciento, seguido de Atlántico con 39,4 por ciento y Sucre con 39,1 por ciento.

Se sabe que 20,3 por ciento de la población rural entre los 5 y 16 años no asiste a ninguna institución como jardín de preescolar, escuela, colegio o universidad en 2014, comparado con el Censo de 2005, en donde el 26 por ciento de esta población no asistía.

El acceso a la educación básica primaria es mayor para los hombres rurales con 48.55 por ciento, en relación con un 45.38 por ciento para las mujeres rurales.

Camino por recorrer
Los datos sobre la educación de la mujer rural en Colombia muestran que aún hay un largo camino por recorrer para disminuir estas brechas.

Colombia ha ratificado tratados internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, en la cual se incluye que el Estado deberá considerar y abordar los problemas a los que se enfrenta la mujer rural y el importante papel que desempeña en la supervivencia económica de su familia, incluido su trabajo en los sectores no monetarios de la economía.

Por tanto, el país deberá continuar tomando medidas apropiadas para asegurar la aplicación de las disposiciones de la Convención a la mujer de las zonas rurales, incluyendo la alfabetización y la educación, áreas en las que el cooperativismo tiene mucho que aportar.

Fuentes: 
1. Datos de Unesco y Unicef, 2012.
2. Grupo de acción interinstitucional sobre la mujer rural. Mujer rural y Objetivos de Desarrollo del Milenio.
3. Gran Encuesta Integrada de Hogares de marzo de 2013.
4. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) Resultados del Tercer Censo Nacional Agropecuario.

Fotografía tomada de: http://viaorganica.org/la-pobreza-en-el-campo-mexicano-se-ha-feminizado-advierte-la-redpar/

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