"Cuanto más rápidamente se desarrolla el proceso económico, más rápidamente se acumulan los desechos nocivos", afirma el rumano N. Georgescu-Roegen, uno de los primeros en trabajar el cruce entre complejidad y economía, y reconocido como el padre de la Bioeconomía.

La Bioeconomía nace a partir del reconocimiento explícito de los límites de la economía y la producción incesante de entropía en el Planeta, con los conflictos sociales que siguen y resultan necesariamente de ese sistema de producción y consumo. Se trata de una postura crítica acerca de la irracionalidad de los modelos económicos imperantes y su fe ciega en el crecimiento económico como la única respuesta a las necesidades de los pueblos y las sociedades.

Un nuevo modelo de vida

El creador de este concepto ha dicho que es un modelo alternativo a la economía de mercado, como un modelo de vida, antes que un modelo económico. La idea de base es que no por cambiar los modelos económicos se cambia la forma de vida de los seres humanos, mientras que lo contrario sí puede suceder.

La Bioeconomía no debe ser entendida como una aproximación económica a lo viviente, sino como una aproximación “viviente” a la economía.
La Bioeconomía incluye la producción de combustibles o plásticos renovables a partir de residuos, la posibilidad de obtener más alimentos en menos terreno y con menos agua o la puesta en marcha de servicios que mantengan la biodiversidad, por lo que es una herramienta fundamental para responder a los retos del futuro. Incluye el uso de biomasa  -masa total de materia orgánica en un lugar determinado, desde los microorganismos, hongos y levaduras; hasta los seres vivos, como las plantas y los animales-, con la asistencia de biotecnologías, para la producción de fuentes de energía, componentes químicos, materiales y otros bioproductos.

Según Georgescu-Roegen “El proceso económico no es sino una extensión de la evolución biológica y por consiguiente, los problemas más importantes de la economía deben ser abordados desde esta perspectiva. La especie humana se ha dotado de instrumentos artificiales sin los cuales no puede vivir. Estos órganos multiplican sus capacidades, pero refuerzan su dependencia respecto a los recursos minerales y naturales necesarios para construirlos y hacerlos funcionar”.

La Bioeconomía, como actividad empresarial humanista, introduce factores no económicos del sentimiento y del empeño humano junto a los económicos, como forma de actuar hacia la sostenibilidad, que entiende no como un fin, sino como un medio para lograr el bienestar global.

La Bioeconomía complementa la competición con la cooperación, la cantidad con la calidad, el precio de los recursos biológicos con su auténtico valor y busca además restaurar la estabilidad y la seguridad de los trabajadores.  Está en contra del despilfarro de recursos no renovables y aboga por la difícil tarea de que los sistemas de cuentas nacionales incluyan anotaciones como el agotamiento de los recursos biológicos y la pérdida de biodiversidad, de forma que se pueda conocer la situación y evolución del capital biológico de un país.


Fuentes:
 Web Tendencias 21. La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica.
 Le Mode Diplomatique. Biodesarrollo y bioeconomía.
 Blog Transición Socioeconómica. Economía del Tercer Camino.
 La Bioeconomía en América Latina: oportunidades de desarrollo e implicaciones de política e investigación. Universidad de Mar del Plata.

 

Comparte esta publicación

Utilidades