Aunque la situación de analfabetismo en el mundo ha mejorado en las últimas dos décadas, aún no se ha logrado alcanzar esta meta fundamental asociada a la igualdad de género, considerada prioritaria en la iniciativa de Educación para Todos, EPT, propuesta por la Unesco en el 2000, y en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM.

El tema es preocupante pues a 2015 la Unesco reportó un total de 781 millones de adultos analfabetos en el mundo, esto es un 14% de la población total, la mayoría mujeres.

En Colombia, el Ministerio de Educación Nacional estimó en unos 2’078.000 los jóvenes y adultos que no saben leer o escribir1 , aunque las tasas han venido disminuyendo en las últimas décadas, más para las mujeres que para los hombres.

Lo cierto es que las mujeres siguen al margen de los beneficios de la alfabetización, pese a que cada vez más crece la evidencia que señala que ésta contribuye a generarles capacidad para participar activamente en su desarrollo, y empoderamiento para actuar a favor de la equidad de género y transformar su vida, al igual que se ha demostrado el impacto positivo de la alfabetización de adultos en la vida de mujeres, niños, niñas y comunidades.

Se calcula que más de 500 millones de mujeres en el mundo no tienen o tienen un bajo nivel de competencias en alfabetización2. Expertos en el tema indican que “esta situación repercute sobre todo en sus medios de subsistencia; en la educación, la salud y la nutrición de los hijos; en la igualdad entre los géneros y en la salud reproductiva”.3

La alfabetización estuvo asociada inicialmente a la capacidad de lecto-escritura de una persona, pero este término ha ido sufriendo transformaciones y  en la actualidad trasciende el uso de las herramientas lingüísticas y se constituye en una forma de relación del sujeto con su entorno. Así, estar alfabetizado incluye actitudes, creencias y expectativas respecto a la lectura y escritura, así como una valoración sobre el lugar que ocupan en la vida del individuo. El aprendizaje de la alfabetización de adultos tiene que ver con el desarrollo de competencias que les permitan vivir y trabajar satisfactoriamente.

Beneficios de la alfabetización en las mujeres

La alfabetización es un primer paso decisivo hacia el aprendizaje a lo largo de toda la vida, que permite crear capacidades, reducir las vulnerabilidades y mejorar la calidad de vida.

Experiencias en distintos países, recopiladas en diferentes estudios muestran el impacto positivo de la alfabetización para promover los derechos de la mujer y lograr su empoderamiento; incluso algunos han demostrado que también permite protegerlas contra el maltrato4.

El Fondo para la Población de las Naciones Unidas, FNUAP, informa que “las mujeres educadas reconocen la importancia del cuidado de la salud y tienen una mayor influencia sobre el rendimiento educativo de sus hijos que los papás. Las mujeres que han completado la educación primaria tienen más probabilidades de tener menos hijos, así como menos hijos a destiempo o involuntariamente”. Agregan que las mujeres educadas tienen más control sobre las negociaciones en el hogar y más probabilidades de ser económicamente activas y contribuir a los costos de la educación5.

Alfabetización y desarrollo sostenible

En la antigüedad y en diversas civilizaciones, la educación se asociaba con la riqueza y con el mantenimiento de la autoridad, por lo que sólo pocas personas accedían a los conocimientos de la lectura y la escritura, como la descendencia real y los hijos varones de los ricos y de los profesionales.

Hoy la educación y la alfabetización son consideradas un derecho humano fundamental, al que deben acceder en igualdad de condiciones hombres, mujeres, jóvenes y niños.

La alfabetización forma parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, que busca “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. 

La Unesco ha llamado la atención sobre la urgencia de seguir desarrollando políticas y acciones que favorezcan un incremento del nivel de alfabetización en el mundo, en especial, para los jóvenes y las mujeres adultas.

Ha reconocido que la educación y la alfabetización son esenciales para erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, frenar el crecimiento demográfico, lograr la igualdad de género y garantizar el desarrollo sostenible, la paz y la democracia.

Un derecho fundamental
La educación es un derecho humano reconocido desde 1948 en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Por su parte, la Declaración de Persépolis, formulada en 1975, identificó la alfabetización como “un derecho”;  y en 1979, la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, afirmó que la alfabetización es un componente para enfrentar la inequidad.


Fuentes
1Ministerio de Educación Nacional de Colombia, 2014.
2 Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, 2013.
3Raya Rene. Alfabetización y empoderamiento de la mujer Ediciones. Revista Educación de Adultos y Desarrollo, EAD. 78 (2012). 
4UNESCO. Alfabetización y empoderamiento de las mujeres, 2014.
 5UNFPA. Gender equality: empowering women, 2013.

 

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