Brujas, la discriminación detrás del mito

El imaginario actual sobre las brujas nos habla de mujeres feas, terroríficas, que han hecho pactos con el demonio. Sin embargo, hasta antes de la Edad Media esta concepción de bruja no existía. Detrás de las leyendas de terror hay una historia de discriminación, subyugación de la mujer y misoginia, que se inició con el advenimiento del patriarcado.
 
Hasta mediados del siglo XV las mujeres que ayudaban a parir, que curaban a otras compañeras, que sabían de hierbas y buscaban el conocimiento, eran consideradas superiores a los médicos formados en universidades. Después fueron perseguidas. 
 

El origen: “la macchi”, su poder para comunicarse con la naturaleza
El origen de las brujas se remonta a las primeras eras de la humanidad. En las comunidades iniciales se dice que habían cuatro roles principales: el jefe -líder, el guerrero más antiguo y fuerte-; el guerrero -joven, fuerte cazador, sería el próximo líder-; el bufón -poco dotado físicamente, servía para entretener a la tribu, hacía también el rol de juglar contando las historias de la tribu y de sus héroes; y el chamán -tenía comunicación con los dioses y el mundo espiritual, y la habilidad de curandero por sus conocimientos terapéuticos de hierbas y plantas en general-.

La macchi, versión femenina del chamán, era la encargada de la comunicación con los dioses y el mundo espiritual y de la recuperación de la salud; para esto se valía de las herramientas de las que disponía en ese momento: La naturaleza. Las macchis buscaban las hierbas que curarían a los integrantes de su tribu, realizaban ofrendas a los dioses y preveían el futuro por varios métodos simples, entre ellos, observando las estrellas.

Se dice que una de las raíces etimológicas de la palabra brujería, "wicca", significa "doblar o formar", y se refiere a fluir con las fuerzas naturales, para moldearlas y transformarlas. Otra definición habla de wic o wicca, como "sabia".

Lo cierto es que en esos tiempos no había una clara diferencia entre magia y religión. Es precisamente en la Edad Oscura o Edad Media, con el advenimiento de la Iglesia y el surgimiento de los “doctores de la Santa Madre Iglesia” en las universidades europeas, cuando se instala el concepto de bruja que todavía permanece en el imaginario colectivo de hoy. Surge la famosa caza de brujas en la que todo aquello que supusiera una amenaza para la supremacía de poder de la Iglesia era erradicado y “purificado” en la hoguera. 

El estigma a la mujer sabia
 
Se dice que los grandes señores del Siglo XVII estaban muy celosos de ellas. Las mujeres les hacían competencia, se volvieron peligrosas y por tanto había que castigarlas. La bruja, según la herencia de la cultura judeocristiana, comienza antes de la Biblia con la mujer que muerde la manzana del conocimiento y Dios "le castiga" por ello. 

Las persecuciones de las comadronas y de las "mujeres sabias" se relacionan con el hecho de que poseían saberes que eran misteriosos para la Iglesia. 

Lo que perpetuó más aún la idea de la bruja terrorífica fue la asociación que les crearon con el diablo. El diablo y la mujer se volvieron seres a los que había que erradicar incluso físicamente, y se comenzó a quemar “brujas” en toda Europa Central.

Tiempo después una historia similar se repitió en la población de Salem, Massachusetts, Estados Unidos. Lo que hace similar las historias no fue solo las atrocidades que cometieron en contra de las mujeres acusadas de “brujería” y asesinadas en la hoguera o en la horca, sino las motivaciones raciales y discriminatorias que llevaron a estos hechos en ambos lugares.  

El arte en contra de la mujer

Muchos hombres cultos, filósofos, artistas y escritores, se dedicaron a partir del arte y de las ideas clásicas a propagar el rechazo a la mujer conocedora de la naturaleza.

Un artista de comienzos del Renacimiento, el pintor y grabador Alberto Durero, contribuyó a definir la forma en que todavía nos imaginamos a las brujas. En un par de grabados enormemente influyentes -"Las cuatro brujas" (1497)  y "Bruja montando una cabra al revés" (1500)-, Durero determinó lo que se convertiría en el estereotipo de la apariencia de una bruja hasta hoy.

Como resultado hubo una efusión de símbolos asociados a la brujería brutalmente misóginos, mientras que los artistas aprovechaban la invención de la imprenta para diseminar el material rápida y ampliamente.

Los fines económicos de la persecución de las brujas
Además del origen eclesiástico de las brujas, que es el más investigado y el más documentado, se habla también de un origen mitológico y de un origen económico.

Las mujeres se persiguen en el planeta desde que aparece el patriarcado. Con él aparece la propiedad privada, que entre otras cosas supone que la mujer, pasa a tener padre, patrono. Entonces surge la sumisión y la subyugación de la mujer.
 

Así, una de las verdaderas razones de los numerosos procesos de herejía y brujería, parece que fue también el hecho de que el dinero y los bienes de la víctima pasaban a la Iglesia. De tal caso que en un proceso de brujas ganaban todos los que participaban. La quema de brujas suponía el medio más rápido y seguro para enriquecerse y las mujeres se convirtieron en objeto de persecución.

Varios estudiosos del tema concluyen que la constante a través de la historia detrás de la persecución a la brujería ha sido la misoginia y que las brujas de alguna manera representar el espíritu altivo y rebelde de las mujeres en su esfuerzo por no sucumbir al sometimiento patriarcal.

Fuentes:
“Sociogénesis de las Brujas” de Vicente Romero. Editorial Popular.
Página web BBC Mundo Noticias.
 

 

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