Existen varias versiones sobre cómo se originó la celebración del Día de la Madre.

Grecia y Roma: Celebración de diosas

Para algunos se inició en las festividades de la Grecia antigua en honor a Rhea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.

Cuando los romanos adquirieron esta celebración de los griegos la llamaron La Hilaria, celebrándola el 15 de marzo y durante tres días en el templo de Cibeles, o “la diosa madre”.

Inglaterra: Trabajadores visitaban a sus madres

Posteriormente la celebración se sitúa en el Siglo XVII, en Inglaterra, en donde un domingo del año era denominado «Domingo de la Madre».

Durante ese día, los trabajadores y servidumbre de condición humilde, quienes vivían en casa de ricos empleadores, podían regresar a sus casas a visitar a sus madres.

Por sus condiciones de pobreza y debido a las grandes distancias entre sus hogares y las zonas donde laboraban, muchos hombres y mujeres se empleaban en las grandes casas o palacios, donde recibían comida y vivienda.

Ese domingo de la madre a los siervos y empleados se les permitía hornear un pastel, conocido como «tarta de madres», para llevarlo como regalo. Por tratarse de una fecha especial tenían el salario del día asegurado. Se trataba de una celebración colectiva, que tomaba lugar en bosques y praderas.

Una escritora pacifista da origen a la celebración en Estados Unidos

En Estados Unidos la primera celebración pública del Día de la Madre se realizó en el otoño de 1872, en Boston, por iniciativa de la escritora Julia Ward Howe (creadora del «Himno a la república»).

Julia fue una célebre abolicionista y activista, defensora de los derechos de las mujeres en el contexto sociopolítico de la sociedad norteamericana de mediados del Siglo XIX. Fue además la primera mujer elegida para la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.

En 1870 Julia organizó una gran manifestación pacífica y una celebración religiosa, invitando a todas las madres de familia que resultaron víctimas de la guerra por ceder a sus hijos para la milicia.

Para ello redactó una proclama que aún hoy se mantiene en plena vigencia. En ella convocaba a un Congreso Internacional de Madres, buscando promover alianzas entre diferentes naciones y el arreglo sin belicismos de cuestiones internacionales. Ella mantuvo la iniciativa del congreso por dos años pero no lo logró, pues al parecer las mujeres estaban más interesadas en la promoción del sufragio femenino.

Pasadas varias celebraciones en Boston, el origen pacifista del Día de la Madre fue olvidado.

Una ama de casa impulsa la celebración

Luego, en la primavera de 1907, en Grafton, al oeste de Virginia, se retomó con nueva fuerza el Día de la Madre en Estados Unidos y se celebró el primer congreso, gracias a una ama de casa: Anna Jarvis.

La idea de Julia influyó en Anna, quien en 1868 comenzó organizando a las mujeres durante la Guerra Civil para trabajar en mejorar las condiciones sanitarias para ambas partes en conflicto.

Su hija también llamada Anna Jarvis acogió la idea y luego de la muerte de su madre en 1905, decidió escribir a maestros, religiosos, políticos, abogados y otras personalidades para que la apoyaran en su proyecto de celebrar el Día de la Madre, en el aniversario de la muerte de su propia progenitora, el segundo domingo de mayo.

Así, en 1873 mujeres en 18 ciudades estadunidenses realizaron una reunión del Día de las Madres, y luego en Virginia Occidental, en 1907. Tuvo muchas respuestas, y en 1910 esta fecha ya era celebrada en casi todo Estados Unidos.

En 1914, el Presidente Woodrow Wilson firmó la proclamación del Día de la Madre como fiesta nacional, que debía ser celebrada el segundo domingo del mes de mayo.

La celebración católica

El origen del día también tiene que ver con la tradición católica. Con la expansión del cristianismo por toda Europa, la celebración se cambió y se ofreció en honor de la Madre Virgen, cuyo poder espiritual protegía a todos. Tiempo después, el "Domingo de madres" se celebró en honor a todas las madres e igualmente a la Virgen Madre. Hasta 1965 la celebración se daba cada 8 de diciembre, Día de la Virgen Inmaculada Concepción.

La influencia norteamericana hizo que se separaran las tradiciones dejando el Día de la Madre para el mes de mayo, que fue aceptado y elegido por ser el mes de María, de las flores y la renovación.

La proclama original de Julia Ward por el Día de las Madres

“¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes.

Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia’.

Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’ La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión.

En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales”.

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