Tanto hombres como mujeres pueden ser maltratadores. Los hay de tipo situacional, caracterológico y abusadores camuflados. Conozca cómo actúan y aprenda a reconocerlos.

Mujeres y hombres pueden ser víctimas de una pareja maltratadora. En Colombia, de los casos de maltrato intrafamiliar registrados en 2017, el 64% lo fueron por problemas conyugales y en el 57%, los maltratadores fueron parejas permanentes de las víctimas.1

Pero no todos los maltratadores tienen las mismas características. Según los especialistas en el tema, se pueden definir al menos tres tipos de agresores, de acuerdo con las conductas que presentan. Es importante reconocerlos y saber cómo actúan.

Maltratadores situacionales: No lo vuelvo a hacer

Los agresores situacionales son aquellos hombres o mujeres que ejercen frente a su pareja un abuso físico que puede llamarse “leve” o moderado, pero que especialmente surge en un contexto específico, como una discusión.

Sus conductas violentas no son permanentes ni recurrentes, pero son altamente susceptibles de repetirlas cuando se sientan retados, desafiados o burlados.

“Su lado positivo es que asumen la responsabilidad de sus actos y muestran arrepentimiento sincero por el abuso perpetrado. Por ello, tienen altas probabilidades de lograr una rehabilitación exitosa”, afirma el psicólogo clínico Luis Eduardo Peña, asociado a Coomeva.

Maltratadores caracterológicos: Se lo merecía

Este tipo de abusadores son generalmente sexistas, machistas, violentos y en el caso de los hombres, se consideran seres “superiores” a las mujeres.

Son aquellos que hacen lo que sea para aislar a su pareja de sus círculos familiares y sociales, con el fin de ejercer sobre ella un total control. Muchas veces las prohibiciones que les imponen son sutiles o resultado de manipulaciones. En otros casos son directas.

Para ellos el maltrato es una estrategia de control sobre su pareja y el mejor mecanismo de interrelación con ella.

Lo peor del maltratador caracterológico es que siempre considera que su pareja es la directa responsable del maltrato físico ejercido, por ello no asume su responsabilidad ni muestra arrepentimiento. El agresor cree que la víctima “se lo merece”.

Estos comportamientos los clasifican como unos verdaderos psicópatas, con marcadas tendencias criminales que pueden poner en riesgo la vida de la víctima.

Maltratadores camuflados: Si me dejas, me mato

Este tipo de agresores están más relacionados con el maltrato psicológico, pero también son considerados peligrosos, pues son muy difíciles de identificar.

Son verdaderos expertos en el chantaje emocional, manipuladores y absorbentes; les encanta generar lástima y culpa en su pareja con el fin de que ella no haga su propia vida y siempre esté pendiente de él y de lo que necesita.

¿Un maltratador nace o se hace?

El origen del comportamiento maltratador está en circunstancias biológicas, psicológicas y socioculturales, explica el psicólogo Luis Eduardo Peña.

Un maltratador puede presentar una predisposición genética a la agresividad, la ansiedad, la depresión y la impulsividad. Son también personas que manifiestan dificultades en el control y expresión de la ira y en entablar una acertada comunicación con los demás. Tampoco son muy buenos para tolerar una frustración o en solucionar problemas.

Otra característica habitual entre los maltratadores es que pueden ser consumidores frecuentes de alcohol o drogas. Este comportamiento inhibe a las personas y puede facilitar la aparición del “yo” abusador.

Igualmente, los maltratadores pudieron ser víctimas de abuso físico en su infancia o estuvieron expuestos a violencia conyugal. Si un niño ve que la agresión es gratificada y que con ella se obtiene poder y dominio, seguramente aprenderá este modelo de comportamiento y lo replicará más adelante en su hogar o con sus relaciones de pareja.

Desde el punto de vista sociocultural, la violencia contra la mujer es aceptada por ciertas personas y grupos como un mecanismo acertado de sometimiento y de control por parte de los hombres, por lo que en muchos casos es permitida o callada.
 

Fuentes:
1 Informe Estadístico, 2017. Instituto Colombiano de Medicina Legal.
 

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