Mejoramos la escolaridad, pero ¿estamos aprendiendo?

Según el más reciente Informe de Desarrollo Mundial 2018 “Aprender para hacer realidad la promesa de la educación al servicio del desarrollo” en el mundo se está mejorando en escolarización, pero no en aprendizaje.

Este es el primer Informe que pone al aprendizaje como eje central del desarrollo y el bienestar

“El perro se llama Fido”. Esta frase tan sencilla no pudo ser leída en una evaluación por el 75% de los niños de grupos de tercer grado en Kenya, Tanzanía y Uganda.
 
Al ritmo actual del avance de la educación en Brasil, a sus estudiantes les tomará 75 años alcanzar el puntaje promedio en matemáticas de los estudiantes de países ricos y más de 260 años para alcanzarlos en los puntajes de lectura.
 

En todo el mundo, cientos de millones de personas llegan a la primera etapa de la adultez sin contar siquiera con las competencias más básicas para desenvolverse en la vida, según el Banco Mundial. Aunque hayan pasado por la escuela, muchos no tienen las habilidades para leer las indicaciones del médico, interpretar las promesas de una campaña electoral, desarrollar una carrera académica o para educar a sus hijos.

La conclusión de esto es tan básica como alarmante: Escolarización no es lo mismo que aprendizaje, y este último no lo estamos logrando. Es justamente sobre este tema que alerta el Banco Mundial en su nuevo Informe de Desarrollo Mundial, 2018.

Se trata del primer Informe de Desarrollo Mundial que pone de relieve la educación y el aprendizaje como eje central para el desarrollo y el bienestar de las personas. 
 
El reporte titulado: “Aprender, para hacer realidad la promesa de la educación”, es resultado de un extenso estudio, análisis y consultas durante más de un año en diferentes países y equipos de trabajo del mundo, para identificar el estado actual del aprendizaje, como determinante central del desarrollo, la justicia y el capital humano. 
 
Crisis mundial de aprendizaje
Reitera que la educación es la senda más segura para escapar de la pobreza; se sabe que la escolarización produce un aumento de los ingresos de entre un 6% y un 12% por cada año de educación. Sin embargo, el valor de la educación no se limita a esos logros, sino que abarca otros beneficios, pues las personas educadas gozan de mejor salud y participan más activamente en la vida ciudadana, y sus familias llegan a ser más sanas y a su vez mejor educadas. 
 

estudiantes

 

A la vez, de manera crítica el Banco Mundial plantea que la educación no es una panacea. Pueden pasar varios años antes de que se materialice la totalidad de los beneficios que genera la educación de un niño. Por otro lado, algunos sistemas educativos, lejos de suscitar bienes sociales, generan “males” sociales, como cuando se enseña por vías que agudizan las desigualdades sociales, por ejemplo reservando mejores condiciones de acceso o mayor calidad a sectores favorecidos.

 

El Informe releva tres dimensiones de la crisis de aprendizaje:
 
1. Una primera dimensión relacionada con unos resultados de aprendizaje poco satisfactorios.
2. Una segunda dimensión enfocada en las causas inmediatas de este fenómeno: Los niños no llegan a la escuela preparados para aprender; a menudo los docentes no tienen las competencias ni la motivación para enseñar de manera eficaz; con frecuencia los insumos no llegan a las aulas o cuando se cuenta con ellos, no tienen un efecto en el aprendizaje; una mala administración y gobernanza menoscaban la calidad de la escolarización. 
3. Una tercera dimensión de la crisis relacionada con sus causas sistémicas más profundas.
 
Lo que verdaderamente importa es aprender
Para el Banco Mundial, lo que verdaderamente importa, pues genera rentabilidad y crea capital humano, es aprender y adquirir habilidades.
 

Para ello no basta con brindar educación. Como se documenta en el Informe, en muchos países y comunidades el aprendizaje no se está materializando, lo que es una pérdida de recursos valiosos, de potencial humano y una injusticia.

Sin aprendizaje, los estudiantes estarán condenados a vivir en la pobreza y la exclusión, y los niños con los que la sociedad está más en deuda son los que más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida. 

Si bien el informe muestra que algunos países están mejorando en el área del aprendizaje, los avances son lentos. Incluso los países de ingreso mediano que están poniéndose a la par de los de mejor desempeño avanzan con mucha lentitud. En muchos de ellos, aun suponiendo que pudieran sostener una tasa de mejora alcanzada en las pruebas PISA, no llegarían al puntaje promedio de los países de la OCDE, por ejemplo, en Matemática sino hasta dentro de 48 años, y en lectura, hasta dentro de 73 años.
 
En particular se evidencia que en Colombia, Indonesia y Perú, el desempeño de los alumnos en el percentil 75 en la prueba de Matemáticas del PISA es apenas superior al del percentil 25 del país medio de la OCDE.
 
El capital humano perdido como consecuencia de las deficiencias en el aprendizaje constituye una amenaza para el desarrollo y pone en peligro el futuro de las personas y sus sociedades. 
 
Por otra parte, aún hay demasiados niños que ni siquiera asisten a la escuela. Se trata de una crisis moral y económica que debe afrontarse de inmediato. En Colombia, por ejemplo, según un informe presentado por la organización de la sociedad civil Niñez Ya, el 62% de los jóvenes que terminaron el bachillerato no lograron acceder a educación superior, y el 40% de los niños y niñas que no asisten al colegio están en zonas de conflicto armado.
 
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha planteado que concluir la enseñanza secundaria es el umbral educativo mínimo para reducir la posibilidad de vivir un futuro en situación de pobreza. Sin embargo, en Colombia, el promedio de años de escolaridad se situó en 7.3, como reportó Niñez Ya.
 
Estrategias complementarias para lograr el aprendizaje
En el informe, el Banco Mundial sostiene que para lograr el aprendizaje para todos será necesario aplicar tres estrategias complementarias:
 
1. Aprender más sobre el nivel de aprendizaje para que su mejora sea un objetivo formal y medible. La información en sí misma crea incentivos para llevar a cabo reformas, pero se requiere crear sistemas adecuados para medir el aprendizaje.
2. Generar políticas basadas en evidencia para lograr que las escuelas estén al servicio del aprendizaje de todos los estudiantes. Aunque cada vez más se amplían los conocimientos sobre la manera más efectiva para fomentar el aprendizaje, aún el modo en que hoy se aborda la educación difiere en gran medida de los enfoques más prometedores basados en la evidencia.
3. Construir coaliciones y alinear a los actores para que todo el sistema favorezca el aprendizaje. La innovación en las aulas no tendrá mucho impacto si los obstáculos técnicos y políticos que se observan en el sistema impiden que se preste atención al aprendizaje en las escuelas. 

Fuente principal:
World Bank. World Development Report 2018: Learning to Realize Education’s Promise. Washington, DC: World Bank. doi:10.1596/978-1-4648-1096-1.

Fotografia tomada de: https://www.microfinancegateway.org/es/library/semana-global-del-dinero-2015-busca-promover-educaci%C3%B3n-financiera-para-ni%C3%B1os-y-j%C3%B3venes

Fotografia tomada de: http://www.mujerhoy.com/ser-madre/educar/ninos-estudiando-colegio-802341052014.html

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