El síndrome del espejo

 
 
¿Si pudieras cambiar todo, sin cambiar nada? Este es el subtítulo de una película de comedia estadounidense que se estrena este 2018 en los cines, pero bien puede ser el inicio para una importante reflexión sobre la autoestima, tema que atañe por igual tanto a mujeres como a hombres.

La historia de la película se centra en una mujer que sufre a diario por sus inseguridades físicas. Pero luego de un golpe en la cabeza por una caída, su baja autoestima desaparece. Aunque su apariencia no ha cambiado, la protagonista del filme empieza verse a sí misma hermosa y su nueva sensación de confianza la lleva a conseguir el éxito laboral y el amor, entendiendo que la belleza trasciende los estereotipos.

Como en esta película, en la vida real muchos ejemplos nos muestran que el éxito y la felicidad no dependen de la apariencia física. 

Sin embargo, la inseguridad a causa del propio cuerpo, generada por los modelos de belleza y la publicidad aspiracional afecta a miles de mujeres en el mundo y aunque algunos no lo crean, también a muchos hombres.
 

Autoestima y salud mental

Cuando la baja autoestima y la permanente insatisfacción con la imagen corporal propia afectan la vida de una persona se produce lo que expertos en salud mental denominan casos de trastorno dismórfico corporal o síndrome del espejo. 

Se trata de una condición que hace que el afectado perciba de forma distorsionada alguna parte de su cuerpo o que sus defectos reales se magnifiquen. Pueden ser personas de apariencia promedio o incluso “atractivas”, pero son incapaces de hacer una evaluación realista de su apariencia. Cuando se miran al espejo, todo lo que ven es su “defecto” magnificado.

Aunque se sabe que esta condición puede estar bastante extendida en hombres y mujeres -uno de cada 100 personas en el mundo-, se calcula que sólo entre un 1% y un 2% de la población con trastorno dismórfico o síndrome del espejo ha sido diagnosticada. En cambio, sí es un trastorno psicológico que ha tenido una gran relevancia al afectar a personas famosas, como la actriz Uma Thurman y a otras, que para transformar su imagen se han sometido incluso a cirugías muy radicales.

Una variante del trastorno dismórfico es la vigorexia o dismorfia muscular.  Las personas que padecen este trastorno —principalmente hombres— se ven excesivamente delgadas y están obsesionadas por obtener un cuerpo hipermusculado. Esto las conduce a pasar horas en el gimnasio y a consumir hormonas y anabolizantes esteroides para aumentar la masa muscular.
 

¿A qué le damos valor?

Hay aspectos de la personalidad, como la timidez, el temperamento ansioso, la tendencia al perfeccionismo, la autoexigencia, la necesidad de aprobación social y la baja autoestima, que están muy relacionados con el inicio y curso del síndrome del espejo. También lo están el contexto social y el entorno personal.
 
Las redes sociales y el uso que muchos hacen de ellas están generando mucha presión sobre el tema de la apariencia física y promoviendo un concepto muy poco saludable: Parecer es más importante que ser. 
 

Por eso los expertos hacen un llamado a mujeres y también a los hombres para valorarse y aceptarse a sí mismos. Esto no debe confundirse con abandonarse como persona o no intentar mejorar o tener mayor salud.

Más allá de las bondades físicas la recomendación es que hombres y mujeres cultiven la confianza, la autoestima y la seguridad expandiendo las percepciones positivas de cada uno como seres humanos integrales y no solo en la apariencia corporal.

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