Principales causas de las enfermedades

El sedentarismo:
Una de las principales causas de las enfermedades

El sedentarismo tiene un alto costo humano en términos de salud, acorta años de vida, reduce la calidad de vida y limita la independencia funcional. Estos efectos se deben a la contribución que el sedentarismo da a la enfermedad cardiovascular, la obesidad, la diabetes, osteoporosis, los trastornos en la salud mental y en algunos tipos de cáncer. Garret y colegas (3) estimaron que casi 12% de gastos médicos totales relacionados con la depresión y la ansiedad, y 31% de gastos relacionados con cáncer de colon, osteoporosis, enfermedades coronarias y derrame cerebral se atribuyen a la inactividad física.

La falta de actividad física regular, también conocida como un estilo de vida sedentario, ha sido considerada uno de los problemas de salud pública más frecuentes e inquietantes en los últimos años. Es un factor de riesgo asociado con el desarrollo de las principales enfermedades no transmisibles. En varios estudios epidemiológicos se ha demostrado muy claramente que el riesgo que la inactividad física presenta en la salud es mayor que el de factores conocidos, tales como consumo de tabaco, altos niveles de colesterol, presión arterial alta y sobrepeso (4,5).

En los Estados Unidos, en datos sobre estilos de vida sedentarios difundidos en el año 2003 por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) (6) se demostró que la prevalencia de inactividad física entre los años 2000 y 2001 en este país fue de 27%; en ese período, el porcentaje de aquellos que cumplieron con recomendaciones de actividad física y de salud aumentó de 26,2% a 45,4%.

En algunos países de la Región, la prevalencia de estilos de vida sedentarios es casi 60%. En Chile (7), de acuerdo con la Primera Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud de 2002, el porcentaje de personas que realizan menos de 30 minutos de actividad física tres veces por semana (considerado como sedentario bajo este criterio) fue un sobresaliente 91% de la población.

En resultados de estudios realizados en Bogotá, Colombia, el índice de inactividad física es de 79% de la población y sólo 5,25% de individuos realizan regularmente actividad física (8). En estos estudios se indica también que las mujeres realizan actividad física con menos frecuencia que los hombres y que la actividad física disminuye a medida que avanza la edad cronológica (9). Otro resultado significativo es el hecho de que la inactividad física difiere de acuerdo con el nivel socioeconómico.

Las personas que se encuentran en los niveles socioeconómicos más bajos presentan el mayor riesgo de ser físicamente inactivos (10). Por lo tanto, adultos mayores, mujeres e individuos pertenecientes a niveles socioeconómicos y de educación más bajos están en mayor riesgo de ser físicamente inactivos y, por extensión, en riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Estudios epidemiológicos muestran una significante reducción de hasta un 30% en el riesgo isquémico cerebrovascular, de la misma manera se ha podido demostrar una reducción en el riesgo de sufrir depresión o de desarrollar demencia, especialmente la de Alzheimer en personas más activas físicamente en comparación con personas sedentarias. Obviamente la actividad física tiene una influencia positiva en las funciones cognitivas del cerebro así como en los procesos neurodegenerativos relacionados con la edad.

En este contexto, un incremento en la irrigación cerebral durante el ejercicio probablemente induce un incremento en la producción de factores neuroprotectores y de crecimiento neural. A través del ejercicio son estimuladas la formación de sinapsis y formación de dendritas así como la neurogénesis. Cambios metabólicos durante el ejercicio juegan un papel importante en estos procesos como también los opioides endógenos, el transporte de aminoácidos a través de la barrera hematoencefálica (BHE) afectando los neurotransmisores (11)


Referencias Bibliográficas

Informe de enfermedades de alto costo. Coomeva EPS año 2006.

Modelo de Atención para la ERC. FEDESALUD, Ministerio de la protección Social 2005.

Garrett NA, Brasure M, Schmitz KH, Schultz MM,huber MR. Physical inactivity: direct cost to a health plan. AM j Prev Med 2004; 27 (4): 304-309.

Vuori IM. Health benefits of physical activity with special reference to interaction with diet. Public health Nutr 2001 1;4 (2B): 517-528.

Organización Panamericana de la Salud. CARMEN: Iniciativa para la Prevención Integrada de las Enfermedades no Transmisibles en las Américas. Disponible en www.paho.org/Spanish/AD/DPC/NC/carmen-onfo.htm

Center for Disease Control and Prevention. Prevalence of physical activity, including lifestyle activities among adults-Estados Unidos, 2000-2001. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2003; 52 (32): 764-769.

Salinas j, Vio F. Promoción de Salud y actividad física en Chile: política prioritaria. Rev. Panam Salud Pública 2003; 14(4): 281-288.

Gómez LF, Mateus JC, Cabrera G. Leisure-time physical activity among women in a neighbourhood en Bogotá , Colombia: prevalence and sociodemographic correlates, cad Saúde Pública 2004; 20 (4);1103-1109.

Seclén-Palacin JA, jacoby ER. Factores sociodemográficos y ambientales asociados con la actividad física deportiva en la población urbana del Perú. Rev Panam Salud Pública 2003: 14 (4):255-264.

Monteiro CA, Conde WL, Matsudo SM, Matsudo VR, Monseñor IM, Lotufo PA. A descriptive epidemiology of leisure-time physical activity in Brazil, 1996-1997. Rev Panam Salud Pública 2003; 14 ( 4): 246-254.

Dra Sandra Rojas, Ponencia “Actividad Física y Cerebro” Cali, 2006: MD.PHD, Universidad Alemana de Ciencias del Deporte.


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Fecha de publicación 20/06/2007
Última modificación 07/06/2019